“Soy, un poco, la mala conciencia de Suiza”

Publicado: 4 febrero, 2013 en Actualidad, Economia, Noticias, Relatos, Sociedad

En el último lustro, Suiza expulsó a 1.047 clandestinos. Algunos de ellos son los protagonistas del documental ‘Vuelo Especial’ de Fernand Melgar. ¿Qué pasó con ellos después? El realizador se ocupa de ello en ‘El mundo es así’.

A través de la mirada de Fernand Melgar el público conoció a Geordry, un solicitante de asilo camerunés; Dia, el músico senegalés; Reagip y Jeton, de origen kosovar y sin documentos de estancia en Suiza,  además de Wandifa, una inmigrante de Gambia.

Como otros tantos miles de clandestinos, los protagonistas de ‘Vuelo Especial’ estuvieron alojados durante meses en el Centro de Detención Administrativa de Frambois, a pocos pasos del aeropuerto de Ginebra.

Es ahí que Fernand Melgar los encontró. Su documental obtuvo numerosos premios tanto en Suiza como en el extranjero. Melgar ha sido también acusado de jugar con las emociones de los espectadores y de deformar la realidad. Hoy, dos años después, el cineasta nos invita a través de una serie de retratos íntimos a descubrir el destino de estas personas, en su nueva realización, recientemente presentada en las Jornadas del Cine de Solothurn, una cita de la cinematografía de gran interés en el ámbito helvético.

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El caso Geordry

Llegó a Suiza en  2004 proveniente de Camerún, como consecuencia de la muerte de sus padres. Pasó cuatro meses en prisión antes de ser expulsado de Frambois en marzo del 2010 en un vuelo especial.

Tan pronto descendió del avión en la capital Yaoundé, fue detenido por las autoridades que contaban con informes confidenciales relativos a su solicitud de asilo en Suiza.

Contactada  por swissinfo.ch,  la Oficina Federal de Migraciones (ODM) no confirmó ni desmintió una eventual fuga de información sobre el caso. En una entrevista publicada en el cotidiano Le Temps, en marzo de 2012, el nuevo director de la ODM, Mario Gattiker, declaró que no se podía excluir ninguna hipótesis y juzga como “inadmisible” que tales filtraciones pudiesen producirse.

La ODM precisó a swissinfo.ch que la segunda solicitud de asilo presentada por Geordry ante la embajada suiza en Camerún había sido rechazada. Actualmente se ha presentado un recurso ante el Tribunal Administrativo Federal.

swissinfo.ch: ¿Qué es lo que más le golpeó en ese reencuentro?

Fernand Melgar: Sabíamos desde un inicio que la situación de esas personas no sería fácil, una vez que fueran devueltas a su país de origen.  Al mismo tiempo pensábamos, que al menos, volverían a encontrar la libertad, a sus amigos y a sus familias. Sin embargo, nos percatamos que hoy son prisioneras en su propia sociedad, están aisladas de sus familias y no cuentan con una alternativa profesional. Es gente que vivió durante años en Suiza, formó una familia, trabajó, mantuvo desde aquí a una comunidad entera en su país de origen y, de un momento a otro, fue expulsada porque se encontraba en una situación de estancia irregular.

Para ellos, volver con las manos vacías, luego de meses de prisión y en un vuelo espacial, significó una derrota migratoria, un suicidio social que pone en cuestión los equilibrios familiares previos.

Está el caso de Geordry, que a su regreso fue detenido y torturado por las autoridades camerunesas informadas de su solicitud de asilo en Suiza. La Oficina Federal de Migración helvética confirmó que se trató de una fuga de información, pero rechazó nuevamente hace algunas semanas su solicitud de asilo presentada ante la embajada helvética de Yaoundé.

swissinfo.ch: Al margen del caso de Geordry, los otros protagonistas del documental son migrantes económicos y, según la ley suiza, no tienen derecho al asilo.

F.M.: Así es. De todas formas estoy convencido que una persona que huye del hambre o de la guerra debe ser tratada de la misma forma. En los dos casos se trata de una cuestión de sobrevivencia. No me interprete mal: defiendo el Estado de derecho y estoy convencido que hay que establecer un marco legal, pero cambiando las leyes actuales y no despojándose de los migrantes como si fueran basura.

swissinfo.ch: Suiza no puede permitirse, sin embargo, de abrir sus fronteras a todo el mundo en una Europa cada vez más restrictiva. ¿Cuál es su solución al problema?

F.M.: El asunto debe ser tratado en su globalidad. Es necesario encontrar un nuevo equilibrio en las relaciones Norte-Sur. Veamos, por ejemplo, el caso de Nigeria: se trata de un país rico en recursos naturales, pero al mismo tiempo extremadamente pobre, dado que la dictadura es apoyada por las grandes multinacionales. Y entre los principales inversores en ese país se encuentran los dos más grandes bancos helvéticos, el UBS y el Credit Suisse.

Sin olvidar que los cantones suizos de Zug y Ginebra son las principales plazas del comercio mundial en materias primas: nos enriquecemos aprovechando a los países en vía de desarrollo, pero sus poblaciones tienen las manos vacías. Suiza da carta blanca a esas multinacionales y  luego se sorprende que los nigerianos sin perspectiva alguna vengan a golpear a nuestra puerta.

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