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Tres de cada diez españoles reciben dosis diarias deibuprofeno superiores a las recomendadas para tratar dolores leves y moderados, lo que supone un riesgo para la salud cardiovascular.

El consumo de ibuprofeno tres veces al día en dosis de 600 miligramos aumenta el riesgo cardiovascular hasta en un 78 %, según los datos expuestos hoy por Julio Pascual, neurólogo del Hospital Universitario Central de Asturias.

Pascual ha participado hoy en una jornada sobre el uso del ibuprofeno celebrada en la sede bilbaína del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Bizkaia, informa en un comunicado la empresa de cuidado de la salud Reckitt Benckiser.

La dosis de 400 miligramos del antiinflamatorio, administrada tres veces al día, se asocia a menores riesgos de problemas cardiovasculares.

Pascual ha señalado que en la mayoría de países de Europa el ibuprofeno de 600 miligramos no está comercializado y, por tanto, su uso no llega al 15 %.

En España, sin embargo, este medicamento es de uso generalizado y el porcentaje sube hasta situarse en un 80 %.

El neurólogo asturiano ha declarado que con los datos de los que disponen en estos momentos, no existe ninguna razón científica que recomiende el uso de dosis de 600 miligramos frente a las de 400 en términos de seguridad y eficacia.

Además de problemas cardiovasculares, el uso diario de grandes dosis de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), entre los que se encuentran medicamentos tan populares como el propio ibuprofeno o la aspirina, pueden ocasionar graves erosiones en la mucosa gástrica.

Por esta razón, la Asociación Española de Medicamentos y Productos Sanitarios recomienda su uso a dosis bajas.

Los datos presentados hoy por Pascual concuerdan con un anterior estudio sobre los AINEs que fue presentado en 2011 por British Medical Journal.

La revista médica británica advertía de que algunos analgésicos de venta libre podrían aumentar los problemas cardiovasculares, hasta llegar a triplicarse en el caso de personas mayores afectadas por dolores crónicos.


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La tercera temporada de Juego de Tronos acaba, y nos deja un montón de sorpresas; pero la sorpresa más grande ha tenido lugar fuera de las pantallas. La actriz, Sibel Kekilli, que interpreta a una prostituta llamada Shae, enamorada de Tyrion Lannister, tuvo un pasado oscuro. En el año 2000, la actriz hacía sus pinitos en el mundo del cine, pero en otro tipo de películas más subidas de tono como actriz porno.
Sibel, que tiene cierto reconocimiento internacional y que ganó un Oso de Oro en Festival Internacional de Cine de Berlín por haber participado en la película alemana Contra la Pared, ha descubierto por las malas que el pasado siempre vuelve. Kekilli participó en numerosas películas pornográficas, en las que usaba el pseudónimo Dilaria1. A la actriz se le ve en las películas con una nariz diferente, ya que las filmó antes de someterse a una rinoplastia.
A pesar de que las películas hayan salido a la luz, la actriz hace de prostituta en la serie, por lo que se la puede ver en numerosas escenas desnuda y practicando sexo, pero no deja de ser ficción, algo que no se puede decir de las películas en las que participó en su juventud.


Instagram sigue cosechando logros. Su cofundador, Kevin Systrom, anunció este martes que la red social para compartir fotografías con filtros alcanzó los 100 millones de usuarios.

“Gracias por compartir su mundo e inspirarnos a todos a hacer lo mismo”, escribió Systrom en el blog oficial. Y recordó el inicio de Instagram en octubre de 2010, cuando sus pantallas se llenaron —poco después del lanzamiento de la red— de imágenes del juego de futbol americano de los Gigantes.

“Por primera vez entendimos por qué Instagram iba a ser diferente. Entendimos el poder de las imágenes para conectar a las personas a lo que estaba ocurriendo en el mundo. Y pese a que Instagram tenía una fracción de los usuarios que tiene hoy, esa noche vimos un adelanto de lo que permitiría a una mucho más larga escala”, agregó.

Systrom recordó historias que conmovieron a los creadores, como la de Kathryn Mohoney, una trabajadora de ayuda humanitaria de las Naciones Unidas en el campo de refugiados más remoto en Sudán que comparte fotos de la vida diaria de las personas que viven ahí, así como los problemas y triunfos de las Naciones Unidas “sus imágenes sirven para educar e inspirar”.

“Ahora, cerca de dos año y medio después, más de 100 millones de personas usan Instagram cada mes. Es fácil ver esto como un logro de una compañía, pero creo que la verdad es que es un logro para nuestra comunidad.

“Ahora más que nunca la gente está capturando el mundo en tiempo real usando Instagram, compartiendo imágenes desde los rincones más lejanos del mundo. Lo que vemos como resultado es un mundo más conectado y comprendido a través de fotografías”, dijo en el mensaje.

En septiembre de 2012, el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg presumió que la red social había superado los 100 millones de usuarios en un evento de tecnología en San Francisco, según el sitio TheNextWeb.com.

“Creemos que Instagram es increíble”, dijo Zuckerberg, luego de que el 9 de abril de 2012 Facebook anunció que había llegado a un acuerdo para comprar Instagram, en una operación de aproximadamente 1,000 millones de dólares.

En su momento, Zuckerberg dijo que la aplicación seguiría siendo desarrollada de manera independiente, en vez de integrarla dentro de la red social, para complementar las experiencias de los usuarios de ambas compañías.

Asia es un lugar donde Instagram ha tomado gran importancia, en diciembre de 2012, la red social dio a conocer que el lugar más fotografiado durante ese año fue el Aeropuerto Suvarnabhumi de la ciudad de Bangkok, en Tailandia.

La red social informó en su blog que en ese sitio de Asia sus usuarios tomaron más de 100,000 fotografías. En segundo lugar del conteo, se ubicó el centro comercial Slam Paragon, también de Bangkok.

En el tercer lugar, con fotografías que dan un estilo hipster hasta a Mickey Mouse, se ubicó el parque Disneyland, ubicado en Anaheim, California. Le sigue en el listado Times Square, de Nueva York.


En los últimos tiempos han salido del armario de la bipolaridad una larga lista de famosos. Entre otros, figuran Catherine Zeta-Jones, Demi Lobato o Mel Gibson, que se suman a un amplio elenco de personajes históricos, tales como Alejandro Magno, Goya o Lady Di. Este hecho ha traído a la actualidad una patología que, a juicio de expertos como José Manuel Montes, jefe de psiquiatría del Hospital Universitario Sureste de Madrid, es «grave, crónica y recurrente», pero no debe relacionarse con actitudes violentas. Muy al contrario, es más fácil que los aquejados se conviertan en «víctimas que en agresores», según Ana González-Pinto, jefa de psiquiatría clínica del Hospital Universitario Santiago Apóstol, de Vitoria.
Si celebridades como las señaladas, películas de cine como El lado bueno de las cosas y series de televisión como Homeland están contribuyendo a fomentar una percepción distinta de la bipolaridad, lo que ayuda a desestigmatizarla, datos facilitados por los expertos asistentes al 12.º Seminario Lundbeck Trastorno Bipolar, titulado Ánimo sin control, celebrado en Ibiza, desvelaron que en España hay en torno a un millón de personas afectadas por esta enfermedad mental, y casi la mitad lo desconocen porque no han sido diagnosticadas correctamente. En este grupo están el 30 % de los jóvenes a los que se calcula que le han prescrito depresiones cuando en realidad son trastornos bipolares.
Difícil de detectar
Los desaciertos en la detección del trastorno bipolar se deben más a su evolución que a los errores médicos, puesto que es difícil de descubrir en sus primeros estadios. Afecta a ambos sexos por igual, se considera una enfermedad familiar, ya que tiene un componente genético del 60 % en la mayor parte de los casos, y aunque se nazca predispuesto a sufrirla puede declararse en cualquier momento de la vida, «pero lo más frecuente es que comience antes de los 30 años», explicó Ana González-Pinto.
Nacer con la alteración genética a la que se atribuye el trastorno bipolar no significa que la persona vaya a padecer la enfermedad, pero hay hábitos de vida que pueden estimularla, como el consumo de alcohol y drogas.
En el seminario organizado por Lundbeck también intervino Anabel Martínez Arán, especialista en psicología clínica del Hospital Clínic de Barcelona, quien explicó que es fundamental en los pacientes prevenir las recaídas, ya que estas tienen un efecto tóxico en el cerebro: «Cuantos más episodios presente un enfermo, mayor es el riesgo de que se incrementen las dificultades cognitivas», afirmó.
La buena noticia es que el tratamiento farmacológico ha avanzado tanto que un paciente que respete la medicación puede acabar llevando una vida normal, ayudado, eso sí, de ejercicios de atención, recuperación del hábito de la lectura y organización y planificación del tiempo, entre otros estímulos.


Josh Knoller, un joven profesional en Nueva York, se negaba año tras año a aceptar a su madre como “amiga” en Facebook, hasta que finalmente cedió. Hoy en día hay un acuerdo entre ellos: ella no hará comentarios embarazosos, y él tiene derecho a borrarlos si ella lo hace.

“En realidad que nos peleamos fuerte por esto”, dice Knoller, de 29 años. “Amo a mi madre con toda mi alma, pero ella es una de esas viejitas judías, dulces pero maniáticas, y me preocupaba lo que ella colocaría en Facebook, donde todo el mundo lo podría ver”.

En promedio, una de cada tres madres es “amiga” de su hijo adolescente en Facebook, según cifras de ese sitio de socialización por internet.

Si se considera que hay más de 1.000 millones de usuarios de Facebook, ello significa que hay una gran cantidad de madres que se comunican con sus hijos por los medios cibernéticos sociales, dice Paul Levinson, profesor de comunicaciones de la Universidad de Fordham y autor de “New New Media”.

“Facebook ha sido un gran impulso para las relaciones familiares”, expresó Levinson.

Kelly McBride, profesora de comunicaciones en la Universidad de LaSalle en Filadelfia, ha llegado a la conclusión de que los alumnos suyos que se hacen “amigos” de sus madres en Facebook dejan sus páginas relativamente inocentes, y usan otros sitios web como Instagram o Twitter para contenidos más riesgosos.

“Si bien están dispuestos a conectarse con sus madres en Facebook, al hacerlo retiran toda imagen de estar bebiendo o parrandeando o posando de manera provocadora”, dice McBride.

Añade que a ella le encantaría que su propia madre, de 77 años de edad, se sume a Facebook. “Varias veces le he ofrecido armarle la página de Facebook para poder conectarme con ella, pero ella se niega”, comenta.

Susan Newman, una experta en asuntos familiares, recomienda que las madres se conecten con sus hijos en Facebook sólo cuando ellos lleguen a ser adultos independientes.

“Hacerse amigo de tu hijo o tu hija en Facebook, es para mí como leer el diario de tu hijo adolescente”, dice Newman. “El adolescente está tratando de forjar su propia identidad, y encima de todas las presiones que ya ejercen los padres, la relación en Facebook podría empeorarlo más”.

Pero Stephen Balkam, director ejecutivo del Family Online Safety Institute (Instituto para la Integridad Familiar en Internet), dice que fue el primer “amigo” de su hija en Facebook y que ello fue condición obligatoria para darle a ella permiso de tener una página de Facebook al cumplir los 13 años, la edad mínima requerida por el sitio web.

“Le prometí a ella que no estaré vigilándola todo el tiempo, pero sí debo echarle un ojo de vez en cuando”, expresó Balkam.

Aunque los jóvenes de 13 años de edad son los más afines a conectarse con sus padres en Facebook, pues el 65% de esas conexiones son iniciadas por el hijo, las personas de entre 20 y 30 años son los menos inclinados a ello, pues sólo el 40% lo hace, según Facebook.

Rochelle Knoller, de Fair Lawn, Nueva Jersey, cuyo hijo adulto Josh aceptó a regañadientes conectarse con ella en Facebook, dice que al principio la relación fue tensa.

“Tan pronto yo escribía algo en su página de Facebook, él me llamaba por teléfono y me reclamaba”, dice Knoller.

Añade que revisa la página de su hijo unas tres veces a la semana, y que incluso amigos de él le han pedido conectarse. Ella los acepta sólo después de que él lo haya aprobado.

“Hoy la situación es que se me permite ver su página de Facebook y ver lo que está ocurriendo con su vida y puedo decir que algo me gusta, pero más nada”, dice Knoller.